Artificios

 

Parque temático de sentimientos

Miedo de subirme a la atracción

y descubrir

Que en mi sólo hay veneno

Miedo de bajar y descubrir

Que no hay entendimiento

Yo pongo las dos manos, los pies y el corazón

Por si llega el día aciago

Y las dudas cambian de bando

La bondad se mantendrá, siempre lo hará

Pues el adverso del amor es el ego

Y el homólogo de afecto, sinceridad.

 

No quiero habitar en una calculadora

De acciones programadas

individualidad hospedadora

y más táctica que ternura

Yo no vendo el oso

Porque no quiero cazarlo

Más miedo me dais vosotros;

sois osos disfrazados.

 

Anuncios

Bajo control

 

No puedo preverlo pero lo intento

No puedo alcanzarlo pero lo observo

Bebe de mi mente, déjame enseñarte

Que no, que es imposible aguantarme

Escribo por ansia, ansío por pena

De qué sirven pisadas, de qué sirve correr

Si lo que me llena es la falta

y lo que me falta es la nada

Dime, cariño

De qué sirve la piel.

Cerrazón

 

Qué acojone lo efímero y qué utopía lo eterno

Que no soy yo si no tiemblo

Y pienso en lo negro cuando no entiendo

Pero ya no, retando al tiempo

Viviendo lento

Cogiendo nervio

Puedo con ello.

 

Voy a barrer las ostentaciones

Voy a correr si me apetece

A no culparme por errores que no me pertenecen

Ya no entiendo a los fanáticos

Yo me centro en soslayar

Pesadillas de rostros ojipláticos

y de puertas cerrás.

Percutir

 

Cuando la brújula se rompe y el reloj se para

Nada importa

Sin agujas que te acusen ni números que te ordenen

Saturno que poco muerde

Y ya sólo importan los ciclos y las nubes

Los ríos y las cumbres

Salvar a los nadie

Castrar a los todo

Beber de la rabia

Saber controlarla.

 

Y si el Sol me susurra y me incita a ascender

La cera es fundible, firmes mis pies

Salto los muros y abro camino

Ícaro, Ícaro, busca el sentido…

He decidido que soy yo a quién cuido.

Seres elevados

Existe cierta categoría de seres que podríamos considerar como superiores. Se mezclan entre los campechanos sin mirarles a los ojos, comen de su alimento y beben de su cerveza porque lo merecen y no como consecuencia de ninguna gratitud. Los elevados leen el periódico cada mañana, orgullosos de poder descifrar lo que oculta cada noticia, orgullosos de saberse poseedores de la verdad, de mirar más allá. ¿Cómo existe gente que se cree todo esto? Ellos no. Tampoco actúan con condescendencia pues no actúan para nadie que no sea su propia mente, y está claro que a eso nadie lo llamaría actuar. Avanzan por el tiempo con cierta desidia por no encontrar a ningún igual, porque no, no existe igual alguno, la prominencia no la otorga el hado. No existe pluralidad en el idioma elevado; si no lo hablas, desciendes. Eso incluye a los sentimientos, donde funcionan al revés; simplifican, no hay nudos, pues viven ajenos a los demás, inmersos en subterfugios y autoexculpaciones. Incluso en literatura, escriben sin margen a error. Si el error llegase a ocurrir no existiría más que en el intérprete, que tendría que actualizarse para poder entrar en el Olimpo de la certeza, ese que está reservado a unos pocos.

Si algún día tuviese la fortuna de poder ser escuchado por uno de estos organismos no sabría qué decirle.